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Ancha es Castilla y León
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Un tratante de ganado
de Cantalejo

 

 

 

 

 


tratante


Félix Sacristán, tratante de ganados de Cantalejo,

Merecida fama tuvieron no sólo los trilleros y criberos, sino tabién los tratantes de Cantalejo. Avisados negociantes, que llegaron a crear su propio lenguaje para el trato, estos tratantes de ganado de labor, que en buen número residían en Cantalejo, recorrían todas las ferias de ganado castellanas y salían a los mercados andaluces y extremeños a comprar machos. Los conocimientos sobre el trato los adquirían desde muy jóvenes; en muchos casos, dejaban la escuela a los diez u once años para acompañar a sus padres a las ferias. Pronto aprendían a calcular la edad de los animales que iban a comprar: sus dientes, las manchas en los mismos, el desgaste de la dentadura; sus articulaciones, bultos, úlceras etc. les daban un informe preciso del estado de salud de los animales; incluso su carácter, que reconocían por detalles que para otros pasaban desapercibidos, como la posición de las orejas. Todo esto les permitía entablar una negociación en condiciones ventajosas para lograr un buen precio. La colaboración de otros miembros de la familia era imprescindible; y la comunicación entre los mismos sin que se enterara la otra parte era fundamental. Así, después de muchas generaciones de cantalejanos dedicados al trato, se fue perfilando el lenguaje de estos tratantes ganaderos; es la "gacería", argot críptico que les permitía comunicarse consignas e informaciones entre ellos, pasando desapercibidos par el resto.


burros

Los tratantes de Cantalejo recorrían las grandes ferias ganaderas de la región, comprando y vendiendo
mulos y otros ganados

El tratante se movía por los pueblos con su macho. Algunos pasaron luego a la bicicleta. Visitaban a los labradores por los pueblos y les compraban el ganado del que querían deshacerse. En los mercados de Andalucía y Extremadura compraban muchas mulas para recría. En los últimos tiempos, las traían en vagones de tren hasta Yanguas de Eresma; y desde ahí hasta Cantalejo, atadas en reatas, viajando a pie todo un día. Los animales, recriados en las cuadras del tratante, se vendían luego en las ferias ganaderas de Cantalejo: la de Santa Teresa y la de las Candelas. Si había trato con un cliente, se cerraba el acuerdo con un apretón de manos y tomando "la robla", un aguardiente con una pasta. El comprador marcaba el animal adquirido con una marca realizada con un corte de tijera en el pelo del animal. Los machos romos eran los más negociados. Pero el tratante de Cantalejo movía bastante más negocio que el realizado en su propia localidad; así, asistían siempre a las mayores ferias ganaderas de Segovia: La feria del Ángel, en Fuentepelayo y la feria de San Andrés, en Turégano. Luego venían otras ferias que les llevaban a recorrer todas las comarcas de Castilla y León: Cuéllar, Riaza, Ayllón, Aranda, San Esteban de Gormaz. Félix Sacristán es uno de estos tratantes que recorrió pueblos y ferias hace ya muchos años, antes de que los tractores arrinconaran al ganado de labor. Sus recuerdos, aún vivos, dan testimonio de un estilo de vida y una cultura rural que ya es seña de identidad de Cantalejo.


 
feria

Feria de burros de San Vitero
 
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