logo
Ancha es Castilla y León
            Un paseo por nuestra vieja economía rural
     Principal     Oficios olvidados     Videos     Máquinas y arquitecturas     Pueblos y oficios     Enlaces

 

Un batanero
de Pradoluengo

 

 

 

 

ramblas

Las ramblas constituyen un paisaje singular en Pradoluengo. Largas hileras de tendederos
de hierro entre los que hoy pastan la vacas,
se llenaron en otro tiempo de luminosas
mantas al sol, secándose recién
sacadas de los batanes

En la vertiente Norte de la Sierra de la Demanda, en la provincia de Burgos, Pradoluengo ha sido uno de los enclaves textiles más relevantes de nuestra comunidad, y quizá el único que ha sabido adaptarse a los cambios impuestos por los nuevos sistemas de producción. Conocido por sus boinas, hoy, Pradoluengo ha abandonado la fabricación de esta tradicional pieza castellana, que pasó repentinamente de moda, y se ha adaptado a los nuevos tiempos fabricando calcetines, que se comercializan en toda España y en el exterior, siendo la villa la principal fabricante nacional. Modernas fábricas sustituyeron a viejos talleres artesanos y las instalaciones antiguas han entrado en un rápido proceso de desaparición. La última fábrica de boinas está cerrada. De los viejos batanes que tupían y desengrasaban las mantas al pie del río Oropesa, apenas quedan algunas piedras que puedan dar testimonio. Y de los batanes más modernos, que empezaron a utilizar la fuerza eléctrica sólo queda un edificio desmantelado.

Pradoluengo

Pradoluengo ha sido desde el siglo XVIII uno de los principales centros textiles de nuestra comunidad.
batanero

Juan Antonio Martínez, el último batanero de Pradoluengo.
Sus batanes están casi enteramente desmantelados


batán1

Aspecto actual de la instalación donde Juan Antonio Martínez mantenía activos varios batanes antes de jubilarse. La ruina se apodera de todo a
marchas forzadas

El último batanero, Juan Antonio Martínez, se jubiló y el negocio quedó cerrado. Las máquinas de abatanar fueron desmontadas; aún se pueden ver los restos de alguna, que puede ser cualquier día pasto de chatarra. Las laderas soleadas orientadas al mediodía mantienen aún las largas hileras de tendederos de hierros oxidados donde colgaban las mantas salidos de los batanes. Ellos las llamaban ramblas. El colorido de aquellas mantas al sol alfombrando la ladera ha quedado impreso en la memoria de los mayores de la villa. Y queda el testimonio de viejas máquinas, telares que quedaron obsoletos, guardados en antiguos talleres. Santiago Hernando ha recogido muchas de estas viejas máquinas, atesorando un verdadero museo, testigo del viejo esplendor textil de Pradoluengo que hoy ha encontrado relevo en una moderna industria.

batán3

Los mazos del último batán aún resisten
pese a su avanzado deterioro
telar

Santiago Hernando, gran amante de la vieja tecnología textil,
conserva maquinas que fueron desechadas por
obsoletas y que hoy nos sorprenden por sus
ingeniosos mecanismos. Una de ellas es
este telar sobre el que Hernando
confecciona un paño especial.
.
 
 
Más oficios...
 
  Aviso legall  Mapa del sitio.  Contacto