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Ancha es Castilla y León
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Tejedores
de Val de San Lorenzo


 

 

 

 


tejedor

Tino Cabo, uno de los mayores defensores de
la tradición textil de Val de San Lorenzo
haciendo una demostración de
hilado a torno

En ninguna parte de Castilla y León se ha conservado la tradición textil como en la villa maragata de Val de San Lorenzo. Tuvo nuestra región enclaves textiles de gran relevancia. De algunos de ellos no queda vestigio; es el caso de Segovia, Palencia o Astudillo. Otros consiguieron sobrevivir adaptándose al nuevo orden impuesto por las nuevas tecnologías. Pradoluengo puede ser uno de esos casos. En ese intento, otros fueron dejando diseminadas las ruinas de viejas fábricas, incapaces de adaptarse y competir; es el caso de Béjar, con ese rosario de fábricas abandonadas a lo largo del río Cuerpo de Hombre. Val de San Lorenzo, con tradición textil de unos cuantos siglos, ha resitido más que otros. A pesar de la crisis permanente que vive el textil, también en el Val, las gentes del lugar siguen fieles a su tradición. Es verdad que la competencia cada vez les deja menos espacio para sobrevivir y que su mercado se restringe progresivamente a ferias artesanas y poco más. Por ello, es casi seguro que estamos asistiendo a la última generación de artesanos textiles en el Val.

tejedora

Asunción de Cabo, una de las artesanas
textiles de Val, sobre una máquina urdidora
batán

Tino Cabo en su vieja máquina de bataneado



cardadora

Máquina cardadora con cardos naturales
en el taller de Tino Cabo

Dentro de poco ya no será posible ver a Asunción de Cabo manejar el argadillo o preparar las canillas para el telar. Quizá tengan también sus días contados los telares mecánicos de Tino Cabo, un amante de la tradición y un defensor a ultranza de la artesanía de la lana, que defiende apasionadamente.
Algún día, ya no podremos ver a Tino Cabo hacer demostraciones de hilado con su viejo torno; y sus sorprendentes máquinas quedarán como piezas de museo: esa máquina cardadora con cardos naturales; ese batán que aún mueve sus mazos para tupir las mantas...
Ya son muy pocos los tejedores que quedan; y se van haciendo mayores. En el siglo XVIII, la mayoría del vecindario se empleaba en trabajos textiles: 155 personas se dedicaban a cardar e hilar; de ellos, 81 fabricaban paños bastos, las conocidas estameñas de lana.



argadillo

Deshaciendo madejas con el argadillo
textil

Asunción de Cabo preparando las canillas para el bombo urdidor



máquina

Máquina de hilado continuo de la Textil Maragata



En las primeras décadas del siglo XX, Val de San Lorenzo conoce un notable progreso en su industria textil. 73 vecinos constituyen "La Comunal", una fabrica textil moderna. Luego siguieron otras. Pero fueron cayendo casi todas.
Alguna ha aguantado, como la Textil Maragata, pero sus telares están parados una buena parte del año. Unas pocas familias aún tejen mantas o se dedican a los hilados; otras hacen prendas de punto: jerseys, gorros, calcetines... Aún se puede comprar en el pueblo la manta rústica tradicional de lana blanca con franjas de color en sus extremos; o la manta oscura con rayas verdes, encarnadas y amarillas, la denominada "berrenda".Val de San Lorenzo valora su tradición textil y lo muestra orgulloso en su magnífico museo textil y el no menos singular batán, aún en funcionamiento, sobre el río Turienzo. Será lo que nos quede.

 
 
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