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Ancha es Castilla y León
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molinero1

Valeriano Sansegundo ha conservado su molino, al
pie del embalse de las Cogotas, en perfecto estado
de funcionamiento, tal como ha venido moliendo
desde hace varios siglos.

El último molinero
de Zorita de los Molinos


Sobre el Adaja, río molinero donde los haya, abajo de la presa de las Cogotas, permanece aún activo el último molino de todo el Adaja capaz de moler. En término de Zorita de los Molinos, cerca de Mingorría, los hermanos Sansegundo han dado vida a este molino mientras su cuerpo ha aguantado y los ganaderos de la zona han demandado sus servicios. Hoy, el molino de Hernández Pérez, que así es conocido en la zona, en referencia a su primer propietario, disfruta un merecido descanso, tras varios siglos de funcionamiento. Ojalá no sea preludio de abandono y ruina, que fue la suerte que corrieron muchos de sus predecesores en el Adaja y en todos los ríos castellanos y leoneses. Los hermanos Sansegundo se encargarán de evitarlo mientras vivan. El apego al molino, que fue su vida y su sustento, les mantiene unidos al viejo edificio. Valeriano acude todos los días desde Ávila y, de vez en cuando, muele un saco de cebada, pues se resiste a perder la rutina que ejerció tantos años.

 

 

 

 

molino

Al borde del Adaja, mantiene el molino de Hernán Pérez su sólida edificación y su magnífica balsa


tolva

En la tolva, vuelca Valeriano los últimos sacos de grano.
Ya casi ningún ganadero le hace encargos.
Los días del molino están contados.


molinero2

Valeriano abre el paso del agua que hará
girar el rodezno, y éste, a su vez, la muela
volandera que tritura el grano

Valeriano abre el paso del agua, y, desde la espléndida balsa, entra un potente chorro que impulsa los álabes del rodezno, bajo las piedras volanderas. Con pausado y medido movimento, vuelca el saco sobre la tolva y un pequeño hilo continuo de grano va derramándose sobre las ruedas; y sobre un lado, la molienda va colmando un saco de esparto. Dos parejas de muelas más permanecen al lado, paradas. En otros tiempos mejores, los tres pares funcionaron a pleno rendimiento. Hoy, las telarañas cubren sus tolvas con un manto gris de silencio. Y mientras Valeriano se aplica a la molienda, una numerosa familia de gatos sestea al calor de las brasas de un austero hogar en una dependencia aneja.
La arquitectura molinera de nuestra comunidad es abundantísima. Zorita contaba con ocho molinos; algunos han sido restaurados por particulares. Pero molinos en funcionamiento, con sus pesqueras y balsas, con sus rodeznos y muelas, son ya excepcionales. El de Zorita es un patrimonio muy valioso que no podemos perder. Los hermanos Sansegundo lo han mantenido vivo hasta hoy. De su futuro corresponde hablar a las instituciones.


molinero3

Sansegundo conversa con un visitante mientras las
muelas vierten la harina con paciente perseverancia
sobre un saco
 
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