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Choriceros de Candelario

 

La fama de los choriceros de Candelario arribó con justo mérito hasta la capital de reino. Al menos, durante los tres últimos siglos, Madrid gozó del privilegio de surtirse de las chacinas de Candelario, en la salmantina Sierra de Bejar. Los choriceros de la localidad viajaban con sus mulas hasta la capital, cargados con chorizos y jamones que les compraban las clases acomodadas madrileñas. Ilustrados como Antonio Ponz; pintores como Ramón Bayeu o el propio Mesonero Romanos se hicieron eco de esta actividad; éste último incluso habla de un monopolio de algunas familias de Candelario en el abasto madrileño. Algunas familias choriceras llegaron a ser proveedoras de la Casa Real. El más famoso de estos proveedores fue el tío Rico, inmortalizado por Bayeu en uno de sus cartones, en tiempos de Carlos IV. Posteriormente, otra familia fue proveedora de Alfonso XII. En el siglo XIX, llegan a superar el centenar los arrieros choriceros de la localidad. Se mataban entonces muchos miles de cerdos, y también bueyes, pues el embutido candelariense mezclaba carnes de ambas especies.

 

 

 

 

jamones

Jamones y chorizos eran transportados a
lomos de mulos desde Candelario hasta la capital de reino en grandes cantidades en tiempos pasados.

choriceras

Numerosas mujeres se emplearon en tiempos pasados en las chacinerías de la localidad.

choricero

Juan García Gómez, último choricero de Candelario



fabrica


En una casa tradicional de antiguos choriceros, Juan
García Gómez mantiene su industria chacinera
en Candelario

Tras la desaparición de la industria chacinera, sólo queda hoy el testimonio de la arquitectura tradicional de las casas chacineras. Las casas de la localidad levantan todas ellas un piso más de los propios destinados a vivienda, añadiendo una planta secadero donde curaban chorizos y jamones de la matanza; es el desván, con numerosas ventanas para la aireación y con una comunicación con la cocina, en la planta inferior, de donde recibía el aire caliente del fuego para secar los chorizos. La industria chacinera hoy ha buscado otros lares, siendo Guijuelo el nuevo centro de esta actividad. Pero en Candelario permanecen los últimos choriceros. Juan García Gómez mantiene su industria en una de las casas chacineras tradicionales, adaptada hoy con los exigibles controles y medios técnicos que permiten regular la temperatura sin permanecer al albur de la cambiante climatología. Es, quizá, el último representante de una actividad económica que dio fama y gloria a los vecinos de Candelario no sólo en Madrid sino en otras muchas ciudades.

 
candelario

Panorámica de Candelario, el mayor pueblo choricero en siglos pasados
 
 
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