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Hornos: caleras, yeseras, alfares y hornos de mimbre

 

 

 


Zancao
Las caleras más antiguas de la región parecen ser éstas de El Zancao, en Vegas de Matute, que han sido rehabilitadas recientemente. Su cal contribuyó a la construcción de El Escorial.

El horno ha sido un recurso imprescindible en la industria rural para la transformación y elaboración de un variado número de produtos, ya sea alimentarios, como materiales de construcción y otros relacionados con materias primas forestales o minerales.

En general, se trata de pequeñas industrias de ámbito comarcal, buena parte de ellas relacionadas con la fabricación de materiales de construcción. Algunas localidades abastecieron de los materiales de construcción que elaboraban a las capitales de provincia o contribuyeron a la edificiación de edificios relevantes. Así, las caleras de el Zancao, en Vegas de Matute, llevaron importantes cantidades de cal para el Escorial. En Portillo, las yeseras contribuyeron de manera significativa en el crecimiento urbano de la ciudad a lo largo del siglo XX.

En la industria rural, los hornos más utilizados han sido los de tipo árabe: un cuerpo inferior para la carga de la leña, a menudo, semienterrado, y sobre éste, el material que se somete a cocción. Los hornos más numerosos que nos podemos encontrar en nuestra región son de caleras, yeseras, tejeras y alfares. De los dos primeros, sólo quedan las huellas de su explotación hace algunas décadas. De las tejeras, en muchos casos la situación es similar, aunque aún podemos contemplar la fabricación de teja y ladrillo al modo tradicional en la localidad salmantina de Horcajo Medianero. Algunas tejeras, abandonadas hace escasos años, aún conservan toda su estructura; es el caso de la tejera de Lastras de Cuéllar; aunque el deterioro que sufren las instalaciones abandonadas hace que se terminen perdiendo a gran velocidad. En cuanto a los alfares, los viejos hornos han sido sustituidos por hornos eléctricos. Son ya excepcionales los casos de hornos alfareros de leña. Uno de ellos se encuentra en Pereruela, cada vez menos utilizado. El otro está en Jiménez de Jamuz, formando parte del museo de alfarería de la localidad, utilizándose excepcionalmente, para demostraciones.
Ante el abandono y ruina de la mayoría de estas instalaciones, en algunos lugares han rehabilitado algunas de ellas. Uno de los ejemplos de rehabilitación más interesantes ha sido el de las caleras de El Zancao, en Vegas de Matute, de cuya explotación se tiene noticia al menos desde el siglo XVI. Se ha rehabilitado todo el paraje, con todas las caleras comprendidas en él.
En otros casos, las actuaciones han sido bastante más pobres, aunque, en todo caso, encomiables. En Escurial de la Sierra, pueblo calero de Salamanca, se ha rehabilitado un pequeño horno calero aislado. Cerca de esta localidad, en Linares de Riofrío, otro pueblo calero, se ha recuperado una de las numerosas caleras arruinadas del pueblo; pero no existiendo mantenimiento de lo restaurado, la maleza de apodera de ella, lo que hace difícil su acceso.

   
horno
Los hornos de cal, semienterrados, se iban encañando desde abajo con piedra hasta su parte superior, dejando una bóveda en su parte inferior para meter la leña que mantendría la combustión durante tres días.
   
calera
Aspecto de la boca superior del horno de cal
antes de encañar la piedra. El Zancao.
   
calera
Aspecto de la boca superior de la calera, con el horno encañado. Las piedras mayores se colocan en la parte inferior y , sucesivamente, se van colocando piedras de menor tamaño. El Zancao.
Fresneda
Horno de cal abandonado en las eras de La Fresneda.
   
Linares
Horno de cal en Linares de Riofrío, en la comarca de la Calería salmantina. La denominación de la comarca es bien indicativa de la dedicación de las gentes de la zona a la producción de cal.

La estructura de las caleras contaba generalmente con un horno semienterrado, de estructura aproximadamente cilíndrica, abierta en su parte superior, y un sotechado adosado para protección de los caleros y para apilar la leña. Las piedras traidas de la cantera se iban colocando en el horno, de abajo a arriba hasta llenarlo completamente, dejando una bóveda inferior para meter la leña, que era atizada desde su boca inferior..
Los hornos yeseros tenían características similares; se encontraban, generalmente, al pie de las galerías de yeso. su estructura era tambén cilíndrica, abiertos por arriba, encañándose de abajo a arriba, hasta llenarlo. La combustión, con leña en su parte inferior, deshidrataba el yeso, que posteriormente era molido, antiguamente en tahonas.
Todos estos hornos sufren un abandono generalizado pues, hasta la fecha, no se ha percibido ningún interés por quienes tienen responsabilidades en el asunto por recuperar ese patrimonio. Así, podemos ver las ruinas de numerosas yeseras en las localidades vallisoletanas de Portillo y Camporredondo o caleras en las eras de la Fresneda segoviana, sin que nadie sienta un interés por su conservación. En general, todo este patrimonio está en estado muy precario. Los restos de muchos de ellos desapareceran en pocos años.
En cuanto a los hornos alfareros, su estructura es de las mismas características, aunque con clara separación constructiva en dos pisos, dejando el superior para colocar las piezas para la cocción. Casi todos han desparecido, sustituidos por hornos eléctricos. Aún se puede ver alguno de leña en Jiménez de Jamuz y en Pereruela.
Distintas características presentan los hornos de carbón vegetal, que sólo cuentan con una estructrua efímera, que es la formada por la propia leña cubierta de tierra, con forma semiesféricia; por lo tanto no hay estructura constructiva alguna pues se levantan cada año, despareciendo una vez retirado el carbón. En Salamaca, los hornos de carbón tradicionales se han sustituido por estructuras cilíndricas de chapa metálica en cuyo interior se produce la combustión.
También son singulares los hornos empleados por los cesteros para cocer la mimbre. Cuentan con un horno de combustión en su parte inferior y una balsa de agua en la superior, donde se mete la mimbre para que cueza, antes de pelarla.

   
yesera
Junto a las galerías excavadas para la extracción del yeso, se encontraban los hornos donde se cocía para su deshidratación. Yeseras de Portillo.

yesera Portillo
Las yeseras de Portillo está construida en ladrillo macizo, con arco de medio punto en su boca inferior
yesera
Ruinas de un horno de yeso, junto a las galerías, en Portillo
yesera
Los horno de yeso quedaban semienterrados, aprovechando
la ladera. Portillo.
horno carbon
Una estructura efímera, formada por la propia leña que que se va a someter a combustión lenta, cubierta por tierra, es toda la estructura empleada por los carboneros de Retuerta.
Salamanca
En la provincia de Salamanca, los carboneros cambiaron los
hornos de leña, sin ninguna instalación constructiva, por éstos
de estructura metálica.
alfarero
El alfarero atiza el fuego desde la boca del horno en el museo de la alfarería de Jiménez de Jamuz
horno alfarero
Horno alfarero en Jiménez de Jamuz. El cuerpo inferior,
para la combustión de la leña, está semienterrado,
accediéndose por la parte izquierda, donde se almacena
la leña bajo sotechado. En el cuerpo superior, con acceso
en arco de medio punto, se depositan las piezas para su cocción.
 
.horno mimbre
Balsa de agua humeante. Dentro, la mimbre ha de cocer para proceder posteriormente a pelarla. Villoruela
Horno mimbre
Por su singularidad, cabe mencionar aquí los hornos para cocer la
mimbre. Sobre un horno de leña, cuece la mimbre sumergida en una
balsa de agua en la parte superior. Villoruela
   

 

           
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